Portada
Introducción
Manuscritos
V.I.S.U.A.L. dos textos de Nelly Richard y Ronald Kay sobre 9 dibujos de Dittborn
Final de pista
Del espacio de acá y Cuerpo correccional
Inter/medios
Fallo fotográfico
Una mirada sobre el arte en Chile
Cuadro sincrónico de publicaciones, exposiciones y seminarios
Bibliografía
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UNA MIRADA SOBRE EL ARTE EN CHILE

Circulación:

Una mirada sobre el arte en Chile corresponde a la autoedición de un libro que se presenta como cuaderno de notas, para sostener el texto donde, por primera vez, Nelly Richard acuña la denominación “escena de avanzada”, en el marco de una lectura sobre las prácticas artísticas inauguradas por Dittborn, Altamirano, Leppe, Rosenfeld, C.A.D.A., Zurita, Duclos, y otros artistas visuales que también “subvierten las mecánicas de producción y los códigos de comunicación visual” en el arte.

 Aunque la edición está fechada en octubre de 1981, su injerencia en los debates del circuito se constata durante los primeros meses de 1982. En ese entonces, Nelly Richard se encuentra preparando en calidad de Comisario, el envío chileno fuera de concurso para la 12va Bienal de París. Los quince trabajos encargados para la bienal son reunidos en una exposición titulada Con-textos, que se realiza en la Galería Sur en marzo de ese año. Además, junto a Carlos Leppe y Fernando Ballcels, dirige la revista La Separata, cuyo segundo número se apronta a salir el mes de mayo. En ese número, ella escribe acerca de Con-textos, Adriana Valdés publica un texto referido a Una mirada sobre el arte en Chile y los autores, Gaspar Galáz y Milan Ivelic, responden en extenso las críticas que un año atrás le hace Nelly Richard al libro La pintura en Chile, en el primer número de la revista.

Cuando se habla de circuito del arte, se hace alusión a un microespacio de intercambios, absolutamente minoritario con respecto al resto del espectro cultural, pero de una excepcional intensidad vital y productiva. Los textos se generan a un ritmo sin precedentes en campo del arte, se replican espontáneamente unos a otros y se escriben como verdaderas apuestas discursivas donde están en juego el rigor y la pasión intelectual. Por lo general, éstos se circulan impresos en fotocopias o en soportes de bajo costo; de mano en mano y sólo entre quienes se sienten interpelados. Siendo textos de artes visuales, despiertan el interés de lectores afines a los enfoques transdiciplinarios que provienen de la sociología, la literatura y la crítica. Una mirada sobre el arte en Chile forma parte de las ediciones que alimentan los afiebrados debates de este microespacio circunscrito por el encierro cultural durante la dictadura militar.

 

Terreno de escritura:

Nelly Richard abre el texto haciendo aclaraciones fundamentales que previenen al lector con respecto al cómo delimita su terreno de la escritura y cuáles son los riesgos asume el punto de vista para una interpretación de la coyuntura artística. En primer lugar, deja de manifiesto que al aplicar la denominación de escena “de avanzada”, al conjunto de prácticas artísticas que comparecen en la publicación, no está aludiendo a un proyecto cultural articulado desde una esfera común. Literalmente señala: “el texto no se responsabiliza aun por la yuxtaposición de los trabajos en una dimensión solidaria” (1).

En segundo lugar, toma distancia frente al discurso de la historia y su pretensión de establecer una lectura unitaria y totalizadora sobre las manifestaciones del arte. Ha renunciado a completar un cuadro histórico que supone el encadenamiento lineal de hechos. Por el contrario, reivindica una lectura discontinua de los fenómenos artísticos y asume la diversidad de las fuentes teórica que configuran su mirada. En palabras de Adriana Valdés, “el texto se inserta en el proceso del arte en Chile, siendo parte del conflicto (2).

 

Antecedentes:

Claramente, Nelly Richard distingue su trabajo con respecto al libro La pintura en Chilede Galáz-Ivelic, publicado a comienzos de 1981 y duramente criticado por ella en LaSeparata, (3)meses antes de producir la edición que nos ocupa.

Galaz e Ivelic se adelantan en hacer una recuperación de las producciones de “vanguardia”, reunido por primera vez la documentación de los trabajos recientes, en el un capítulo titulado “Las acciones de arte”. Lo que molesta profundamente a Nelly Richard, no es el hecho de la recuperación en sí, sino que la perspectiva historiográfica para inscribir las manifestaciones de vanguardia en un marco de desarrollo lineal que comienza en la época colonial y termina en la actualidad.

Los autores distinguen el capítulo en cuestión aplicando una diagramación y color de las impresiones fotográficas totalmente distinta al resto del libro. En definitiva, el diseño da a entender que se está ante una operación de rescate que expresamente rompe la unidad del libro, y en consecuencia, del discurso que sustenta.

Nelly Richard arremete contra el discurso del libro, argumentando que los autores cometen una serie de irregularidades a su propio modelo. La incorporación de las acciones de las acciones de arte contradice la lógica histórica del desarrollo causal, en la medida que estas manifestaciones se plantean desde el corte con la tradición. Por otra parte, ella delata la intención de corregir la mirada institucional que han aplicado a lo largo de los capítulos, al costo de pasar por alto la complejidad de los trabajos y de la trama cultural a la que se refieren. En definitiva, pretenden administrar como patrimonio histórico aquellas producciones artísticas que, constitutivamente, se han formulado al margen de la inscripción que garantiza la historia, el museo y la academia. Para Nelly Richard la operación resulta fallida porque las manifestaciones incorporadas exceden los límites del mismo discurso que intenta sostenerlas.

Sin embargo, y a pesar de todas las críticas, ella reconoce que, por primera vez son reunidas las producciones de “vanguardia” en una misma “instancia recolectora de discurso”. El libro sugiere relaciones de contigüidad entre aquellas prácticas artísticas que responden a una realidad fragmentada en grupos o individuos, más preocupados de subrayar sus diferencias.

En La Separata, deja ver su sorpresa y desconcierto, por el afánacaparador de los autores. No dejan ninguna manifestación fuera del discurso totalizador de la historia, por muy precoz o refractaria que sea su inclusión. Para ella, el supuesto de los autores consiste en creer que al abarcarlo todo están dando garantías de imparcialidad.

Indudablemente, La pintura en Chile es un aliciente para el libro de Nelly Richard. En cierta medida, ella responde con un texto que estaría cumpliendo con los requisitos para hacerse cargo de una lectura sobre la producción de vanguardia. El texto se presenta como contra institucional, propone y delimita una designación tentativa para hablar de de vanguardia en Chile, y por último, declara la parcialidad de su mirada como atributo crítico para plantear la complejidad de los fenómenos en la trama cultural.

 

Discurso material del libro:

Los 100 ejemplares se reprodujeron en una fotocopiadora y se anillaron entre tapas de cartón madera. La portada lleva impresa una imagen que pertenece al trabajo Tránsito suspendido de Carlos Altamirano(4). Los textos originales están escritos a máquina y se les ha incorporado, en plumón grueso, títulos, subrayados y números de página. Además el texto ostenta las correcciones tipográficas, los cambios de términos y la adición de palabras realizadas sobre el original.Se incluyen algunas reproducciones de fotografías a página completa que muestran las huellas de la ampliación y reproducción en fotocopia.

El discurso material manifiesta el carácter provisional de una edición que no pretende estatuirse como libro, sino como un cuaderno de notas que desde el significante enuncian el estado de un trabajo en proceso. La autora presta cuidado a cada detalle para intencionar una postura que marca la diferencia frente al soporte monumental de La pintura en Chile.

 

Escena de avanzada:

Lo que actualmente se entiende por “Escena de Avanzada” corresponde al concepto instalado por Nelly Richard en el libro Márgenes e Institución en 1986, y reafirmado en una serie de textos posteriores amplían su dominio al campo de producción literaria. Por ejemplo, una de las definiciones de 1994 dice así: “escena de avanzada designa un grupo de prácticas que se caracteriza –dentro del campo anti-dictatorial- por su experimentalismo neovanguardista. Esas prácticas se generaron –después de 1977- desde la plástica (Dittborn, Leppe, Parra, Dávila, Altamirano, C.A.D.A., Rosenfeld, atc.) y desde la literatura (Zurita, Eltit, Martínez, Maqueira, Muñoz, Fariña, etc.), planteando una reconceptualización crítica de los lenguajes, técnicas y géneros, del arte y la literatura heredados de la tradición artística.” (5)

La nominación escena de la avanzada entra a remplazar en 1981 la nominación de “vanguardia” o “neo-vanguardia”. Le otorga un carácter localista y particular a las producciones generadas bajo ciertas condiciones históricas y se desentiende de las cargas nostálgicas de las vanguardias históricas europeas. Sin embargo, en principio la operación nominativa no tenía a mayores pretensiones, sólo es propuesta tentativa para referirse a un grupo de prácticas identificadas con la oposición, que se diferencian del arte militante de la izquierda, pero que no coinciden en una esfera común de relaciones productivas.

El uso del término vanguardia aparece documentado por primera vez en el texto de presentación del Seminario de Arte Actual, organizado por Nelly Richard en el Instituto Chileno-Norteamericano en 1979 (6). Sin embargo, se puede hablar de prácticas formales de vanguardia que irrumpen en una situación de corte con tradición, pero no, de un movimiento o grupo que actúe en la trama cultural y/o social con determinada unidad de propósitos. Una mirada sobre arte Chile se aventura a lanzar ciertas ideas fuerza que califican a “la avanzada” como una escena primaria, es decir, Una escena que no está sujeta a una disciplina simbólica, carece de aparatos culturales que encuadren proposiciones sueltas, prescinden de toda norma que acredite su vigencia sociocultural, y que está dinamizada por su sola energética. En definitiva, una escena que se resiste a formalizar su constitución colectiva. (7)

Volviendo al concepto establecido en Márgenes e institución, las manifestaciones de “vanguardia”, o de “escena primaria”, son presentadas bajo un mismo programa, con alto grado de homogeneidad y tendiente a exceder los efectos de la irrupción formal al campo del discurso político. El libro comienza hablando de un movimiento de obras que no pertenece al campo oficial de producción artística gestada bajo el régimen, que subvierte el orden administrado en el lenguaje y que se ha propuesto reformular el nexo entre arte y política (8). Entonces, ¿existe realmente una unidad de propósitos entre las distintas manifestaciones o esto sólo ocurre en el texto Nelly Richard como deseo precipitado en el ejercicio de escritura?, Justo Pastor Mellado plantea en 1983 en el Seminario, ensayo de interpretación de la coyuntura plástica que la “Escena de avanzada es una invención literaria que designa un terreno de maniobras ideológico, donde lo plástico, lo político y lo poético convergen para constituir una plataforma cultural anticipatorio y definitoria de una identidad cultural en crisis de representación”.(9)

 

Boceto de Márgenes e institución:

Una mirada sobre el arte es el boceto preliminar de Márgenes e Institución. Su condición de anotaciones da cuenta del origen de un discurso que intenta potenciar las fuerzas irruptoras del arte progresistas sólo sugiriendo el efecto de conjunto. En cambio en 1986 toma la bandera y la coloca en el espacio internacional. Su discurso está dirigido a conquistar la atención internacional sobre la escena que acontece en el Chile de la dictadura. El libro es bilingüe, está editado como número especial de la revista Art & Text. Es el resultado de la gestión de Juan Dávila en Australia y el interés que despiertan las producciones artísticas mediadas por Nelly Richard en el editor Paul Tylor. Efectivamente, ella le da salida internacional a “la escena”. Márgenes eInstituciones se lanza en el Museo de Sydney, se presenta en el MOMA de Nueva Cork (10)y circula en las universidades extranjeras.

 

Bienal de París y Con-textos:

La última actuación de Chile en la Bienal de París había sido en 1973 con el envío oficial a cargo de la Brigada Ramona Parra. Después de casi una década surge la posibilidad de hacer una presentación fuera de concurso a cargo de Nelly Richard.(Seminario de la coyuntura ver pág) La importancia de este evento con respecto a la publicación que nos ocupa, radica en que la circulación de Una mirada sobre el arte en Chile coincide con la oportunidad de concretar la reunión las producciones de “la avanzada” y proyectarlas en el espacio internacional. Entonces, la lectura del texto de Nelly puede quedar tensionada por el desarrollo y desenlace de los acontecimientos referidos a esta muestra. En este sentido, Una mirada sobre el arte en Chile podría tener un carácter anticipatorio de una escritura que habilita el paso de una sugerencia tentativa a un proyecto cultural de mayores alcances. La exposición Con-textos, en marzo de 1983, corresponde a la “prueba de fuego” para constatar si realmente existen condiciones para constituir una escena real que pueda operar como frente

Las discusiones y negociaciones en torno a la Bienal se llevan a cabo entre diciembre de 1981 y abril de 1982. Algunos los puntos debatidos están documentados en el texto que Justo Pastor Mellado lee en el Seminario Análisis de una coyuntura en 1983, arrojando los siguientes antecedentes: en principio, Nelly Richard propone la utilización modular de telas de yute para que los convocados produjeran trabajos que pudieran ocupar el escaso espacio asignado al envío chileno. Sin embargo, la idea fue inmediatamente desechada por el C.A.D.A., acusando además la tendencia sustitutiva del soporte clásico. En su lugar, plantearon la posibilidad de utilizar, como soporte de obra, miles de telegrama que mediatice la participación del pueblo. Claramente, aparecieron las diferencias entre Nelly Richard y el C.A.D.A. por disputarse la conducción del discurso.

Los organizadores de Con-textos someten a los convocados a una situación productiva, cuyos resultados son presentados en Galería Sur a modo de una experiencia de prueba, dirigida a resolver el envío a París. Para los artistas, el desafío consiste en abordar las relaciones entre visualidad y texto al interior de la obra. Para Nelly Richard, la apuesta se salda en el rendimiento crítico de los trabajos a la luz de interacciones mutuas.

Finalmente, y después de apasionadas discusiones se llega a la solución de presentar en París los registros fotográficos de quince trabajos que incluyen prácticas de intervención al paisaje y el cuerpo social, y prácticas de reproducción técnica de la imagen, deudoras del grabado y la fotografía.

 

Notas Bibliográficas

  1. Richard, Nelly. Una mirada sobre el arte en Chile”, Santiago, 1981, pag 3.

  2. Valdés, Adriana. Meta(le) crítica acerca del libro de Nelly Richard “Una mirada sobre el arte en chile”, Santiago, 1981, La Separata N° 2, 20 de mayo de 1982)

  3. “La pintura en Chile” de Galaz e Ivelic: una instancia redefinitoria para el arte chileno, La Separata N° 1, 16 de abril de 1981)

  4. Notas de entrevista a Nelly Richard

  5. Richard, Nelly. La insubordinación de los signos, Santiago, Cuarto propio, 1994.Pág 53

  6. Mellado, Justo Pastor. Seminario, ensayo de interpretación de la coyuntura plástica, Santiago Taller de Artes Visuales, Mayo-Junio,1983. pag .139

  7. Richard, Nelly. Una mirada sobre el arte en Chile, Santiago, 1981. pag 9)

  8. Richard, Nelly. Margins and Institutions, Melbourne, Art&Text. 1987. pag. 119

  9. Mellado, Justo Pastor. Seminario, ensayo de interpretación de la coyuntura plástica, Santiago, Taller de Artes Visuales, mayo-junio, 1983. pag, 37.

  10. Francisco Zegers, co-editor de Márgenes e instituciones, cuenta en la entrevista que “para la presentación en MOMA se dispuso una ruma de ejemplares en la entrada del museo.”
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