MANUSCRITOS
Hallazgos:
Encontrados en librerías de viejo, puestos del persa Bio-Bio o remates de la Universidad de Chile, los ejemplares de Manuscritos, aún no terminan de circular intactos en el espacio cultural chileno, desde que la mayoría de los 3000 ejemplares poco después de salir de la imprenta, fueran destinados a una bodega bajo llave por orden del rector designado. Algunas revistas aun se conservan en un estante del Departamento de Estudios Humanísticos dentro de los mismos sobres en los que iban a ser enviados a universidades extranjeras en 1975.
Hoy en día la revista es una pieza de colección, un verdadero tesoro bibliográfico apreciado por investigadores, estudiantes de literatura y de arte. Su valor creciente no sólo se justifica en el hecho de que por primera vez se publica al Premio Nacional de Literatura 2000, Raúl Zurita, o por el rescate y elaboración crítica que presenta Kay del “El Quebrantahuesos”, sino que sobretodo, porque Manuscritos representa la sobrevivencia intelectual de un grupo de académicos, en el seno mismo de la Universidad de Chile, a menos de dos años del golpe militar.
No se pueden dimensionar los alcances de esta publicación sin indagar en las circunstancias institucionales e históricas que hacen posible que un acontecimiento de tanta importancia para la literatura y las artes visuales se de a pesar del clima paralizante que trae la dictadura.
Cuando actualmente la muerte anunciada del DEH es un hecho inminente, surge el interés por reivindicar el papel que jugó este espacio académico pluralista que albergó el trabajo de intelectuales y escritores como Cristián Huneeus, Enrique Lihn, Ronald Kay, Nicanor Parra, Felipe Alliende, Castor Narvarte, así como también, a generaciones de estudiantes que hoy ocupan lugares de primera línea en sus respectivos campos, tales como Pablo Oyarzún, Arturo Fontaine Talavera, Diamela Eltit, Soledad Bianchi, Adriana Valdés y Roberto Brodsky, por nombrar algunos.
Justo Pastor Mellado es quien aborda de modo más sistemático los alcances del DEH y Manuscritos en la producción artística intelectual del periodo que sigue a 1973. Además de las alusiones en distintos textos, publica dos artículos en particular que se refieren directamente a estas materias: uno en su sitio web bajo el título, “Revista Manuscritos y la coyuntura catalogal de 1975”, (1) ; y otro en el catálogo de la exposición “Gabinete de lectura” del 2005. (2)
Indiscutiblemente, Manuscritos es un acontecimiento editorial que da cuenta del momento más efervescente del DEH, representando la osadía y sobrevivencia intelectual en medio de circunstancias históricas de barbarie. Por estos motivos, a casi treinta años de su aparición no es de extrañar que suscite el interés de medios masivos le dediquen artículos en espacios tan distintos como Artes y Letras del Mercurio en abril de 2004 (3)y el número especial de The Clinic. “Especial de Parra” en octubre 2004 (4).
Hoy en día los ejemplares de Manuscritos se pueden encontrar en las bibliotecas de las universidades Católica y de Chile, como en la Library of Congress de U.S.A. y en unos casos se clasifica como libro, en otros, como revista. No se trata de errores en la descripción, sino del carácter excepcional de este objeto editorial de número único que se presta a diversas interpretaciones.
Relevancia
histórica para las artes visuales:
Manuscritos es la referencia más temprana para las publicaciones y la producción crítica de artes visuales que participan en la rearticulación del campo del arte después del golpe militar. Si bien, corresponde a una revista universitaria de literatura y filosofía, la formulación de sus contenidos bajo el concepto de visualización, instaura un modelo editorial que tiene efectos en una serie de publicaciones generadas en la escena plástica a partir de 1976.
Es preciso señalar, que hasta ese entonces, el arte chileno no había manifestado la necesidad de documentar su producción de manera consistente. Eventualmente, circulaban folletos subordinados a los eventos expositivos y que constitutivamente no contemplaban el archivo como destino.
En tanto modelo para las publicaciones de arte, Manuscritos, afirma un concepto de edición donde los discursos de la crítica y la creación son reelaborados en/para o desde el discurso gráfico de la página. La textualidad opera en la visualidad y la visualidad en la textualidad, ambas se imbrican, comentan y tensionan.
La mayoría de las publicaciones claves de artes visuales que aparecen entre 1976-1981, han internalizado este modelo en la confección de catálogos, libros de artista, libros monográficos y otras ediciones anómalas. En estos casos, se puede hablar de acontecimientos editoriales de valor autónomo, es decir, también pertinentes con independencia a la circulación de las obras que aluden.
Manuscritos abre un espacio de producción crítica entre el campo literario y el campo plástico. De esta manera hace posible que los efectos de trabajos como “Los Quebrantahuesos”, los artefactos de Nicanor Parra y las planchas de yeso de Zurita puedan ser recogidos principalmente en el campo plástico.
Por último, Manuscritos pone en circulación referentes teóricos (Benjamin, Freud y Derrida) y términos artísticos (ready-made, happening, de-collage, y visualización) que son pertinentes a la producción de artes visuales y la crítica del periodo que sigue a 1976, es decir el periodo de mayor “aceleración formal”.
Origen:
Cristián Huneeus da origen y curso a la idea de publicar una revista del DEH que estaría a cargo del poeta y filósofo Ronald Kay. Este es uno de los proyectos que impulsa con mayor ahínco durante el período que ocupa el cargo de Director entre los años 1972 y 1976.
Huneeus, escritor e intelectual, es una de las figuras claves para muchos acontecimientos culturales que ocurrieron en los años 70. Siendo un hombre que se define como liberal y ateo, se le identifica con ideas de centro que se desentienden del pensamiento demócrata cristiano. Había comulgado con el proyecto de la Unidad Popular, pero termina siendo uno sus opositores. La independencia le permite continuar en la universidad después del golpe y proteger el trabajo de un grupo de intelectuales a pesar de las adversidades.
Aunque Kay nunca había editado una revista y se negaba a hacerlo, Huneeus tenía la convicción de que la publicación tenía que ser dirigida por él, es mas, para convencerlo le da carta blanca y garantías internas para que así sea. Por supuesto que esta decisión involucra costos internos que se harán efectivos una vez aparecida Manuscritos, puesto que todas las publicaciones debían pasar por la aprobación de un Consejo Editorial que, en parte, estaba integrado por miembros de una línea de pensamiento conservador.
Huneeus y Kay están conscientes de que siguiendo el curso regular el proyecto quedaría entrampado en discusiones sin salida. Algunos miembros del consejo no iban a tolerar la concepción de Manuscritos para una revista académica, tampoco, la totalidad de los contenidos que son incluidos(5). En consecuencia, cuando circulan los primeros ejemplares en manos de los integrantes conservadores del departamento, inmediatamente hacen sentir su sorpresa y malestar ante tal acto de audacia. No obstante, y pese a que no fueron consultados, la portada consigna todos los nombres del Consejo Editorial. (6)
Concepto
editorial:
La palabra manuscritos alude a una escritura en estado de trabajo o previa a ser sellada y puesta en circulación, es decir, una escritura que aún guarda su condición manual, porque aun no está separada de la grafía con la que emergió. Entonces, se puede decir, que el título anuncia y destaca el carácter de lo inédito, pero al mismo tiempo, el carácter de lo inaugural. El nombre remite a la escena de origen de la escritura.
La imagen de la tapa corresponde a fragmentos en distintas escalas de un campo de trigo recién arado, una fotografía tomada por Catalina Parra en Alemania. Su confección es el resultado de una serie de operaciones al material fotográfico consistentes en: revelar el negativo a distintos tamaños, cortar las impresiones y montar los fragmentos en la maqueta. La evidencia y complejidad de estos procedimientos saltan a la vista, desde una perspectiva habituada a operaciones gráficas identificadas con el campo del arte. Sin embargo, en 1975 no existen suficientes referencias para dimensionar los alcances del modelo que se está instaurando en la escena cultural chilena.
En este sentido, la tapa es el espacio donde, a todas luces, el discurso editorial manifiesta y encara su toma de posición. Es una declaración de principios que se levanta en un campo recién arado.
Se puede afirmar que Manuscritos no se ajusta en rigor al tipo de publicación que responde al género de la revista. Una revista se estructura a partir de unidades independientes integradas al cuerpo editorial por el diseño uniforme de sus páginas. En cambio, en Manuscritos cada unidad y cada página tiene un tratamiento gráfico distinto, así como también, el conjunto de todas, visual y conceptualmente, queda anudado por un discurso editorial que actúa como escenificación de la escritura. El género de la revista propiamente tal, sólo opera como punto de partida, para despegar hacia un tipo de publicación que no responde a las clasificaciones estatuidas. Manuscritos se nutre de aquello que se separa.
Si las publicaciones universitarias se validan por el contenido, Manuscritos rompe con esa norma al validarse como objeto editorial en sí. Kay concibe la revista como espacio de creación plástica donde los contenidos son comentados en el proceso de producción gráfica. Cada página es abordada como un espacio de trabajo donde el discurso crítico está puesto en juego. Manuscritos es confeccionada para ser leída y mirada, a la vez.
Con el término visualización, Kay nomina esta modalidad editorial y la estatuye en el contenido de la portada a manera de clave de lectura. La visualización de Manuscritos es encargada a la artista visual Catalina Parra, hija de Nicanor, quien junto a su marido Ronald Kay, habían regresado en diciembre de 1972, después de una estadía de cuatro años en Alemania. La revista es el primer espacio en Chile donde ella hace circular su trabajo después de terminar su formación artística en contacto con los movimientos alemanes neovanguardistas, deudores del pop y el arte político.
Para ambos resulta cómodo trabajar en la borradura de límites entre creación poética, creación plástica y crítica literaria, más aun, luego de las experiencias con la escena artística alemana, especialmente con Wolf Vostell, y el estudio de nuevos referentes teóricos que estaban en debate al fulgor de la guerra de Vietnam y el Mayo Francés. Desde esta perspectiva, abordan la obra de Nicanor Parra, Juan Luís Martínez o Eugenio Dittborn.
Cuando Kay estructura el primer número de Manuscritos está pensando en establecer una pauta que consiste en dar lugar a tres situaciones que serían replicadas en los siguientes: reposicionar un acontecimiento del pasado que ha caído en el olvido, otorgar espacio a una obra desconocida en la actualidad, y por último, subrayar el reconocimiento de una figura prestigiada.
En esta línea, la recopilación de materiales para el número 1 contempla, respectivamente, la reproducción de “Los Quebrantahuesos”, diario mural preparado por un grupo de poetas para ser exhibido en la vitrina del restaurante El Naturista en 1952; la obra del inédito Raúl Zurita que incluye las fotografías de las planchas de yeso utilizadas como soporte de escritura; y por último, la publicación de una serie de hojas de Nicanor Parra, intervenidas con textos y dibujos que son reunidos bajo el título “News from nowhere”.
Cuando la censura se deja caer sobre la circulación externa e interna de Manuscritos, el número dos se encontraba en plena preparación. Kay ya había reunido los materiales que constituirían el andamiaje de la segunda revista. Siguiendo la estructura del número 1, la sección que documenta el pasado estaría dedicada a la propuesta poético-arquitectónica de la Ciudad Abierta de Ritoque, la sección actual contemplaba la publicación de Juan Luis Martínez, y por último, para la sección de figuras reconocidas se habían reunido trabajos de Enrique Lihn.
Esta investigación arroja información suficiente para corroborar que los gestores de la revista estaban convencidos de la continuidad del proyecto, es mas, la primera publicación contiene una colilla de suscripción anual que tendría un valor de $20 dólares por tres ejemplares al año, que hoy revela cómo falló el cálculo de alta presición de actuar al filo del marco institucional.(7)
Confección
material:
Anómala desde todo punto de vista. Criticada de lujosa para los tiempos y el espacio universitario. A primera vista, Manuscritos impacta por la calidad de la impresión en páginas de papel couche. Su materialidad hace pensar en un derroche de recursos que hasta el día de hoy no hacen más que alimentar el mito bibliográfico. Sin embargo, esta investigación arroja otros resultados. Manuscritos se realiza a un costo mínimo.
El lujo que ostenta no se condice con la realidad de su confección. Ronald Kay y Catalina Parra ponen en práctica una economía de trabajo que aprovecha al máximo las posibilidades visuales y materiales que pueden dar los escasos recursos disponibles. Claramente, es una economía que viene dictada por las exigencias concretas del proyecto. La labor de ambos va a arrojar resultados inesperados.
Haciendo caso omiso de las presiones ambientales y los decretos militares, Kay logró que la revista se imprimiera fuera de la universidad. La razón fue muy simple, como las reproducciones de “Los Quebrantahuesos” exigían una calidad que no podía dar la infraestructura universitaria, él recurre a la mejor imprenta del mercado. Así llega con la maqueta en las manos hasta una imprenta ubicada en calle Cólón, donde lo recibe su dueño, Pedro Kuppenheim, en medio de instalaciones de un nivel que no era habitual en Chile. Luego de una amable conversación, Kuppenheim se niega a trabajar en la revista. Pero Kay no se da por vencido hasta que consigue su cometido.
Sin embargo, él debe enfrentar un problema mayor. Cómo justificar al interior de la universidad que la publicación se imprima afuera. Ya que existía un presupuesto para este servicio, sabe que los argumentos técnicos no tendrían suficiente peso a ojos del Decano, por lo tanto, su única carta era conseguir que el presupuesto de Kuppenheim fuera considerablemente menor al presupuesto de la universidad. De todos modos, esto significaba pasar por alto la ley de la autoridad militar que prohibía recurrir a este tipo de servicios fuera de la institución.
Afortunadamente, Kuppenheim accede a bajar el presupuesto, Kay logra la venia del Decano con la ayuda de Huneeus y la publicación se hace a un costo mínimo.
“Los Quebrantahuesos” se imprimen con películas de alto contraste y toda la revista se trabaja con una amplia gama de grises. La idea de Catalina Parra era producir sensación de color recurriendo sólo al espectro que se da entre el negro y el blanco, es decir, utilizar un recurso barato de un modo totalmente inhabitual. (8)
Irrupción:
Al salir Manuscritos de imprenta se produce un revuelo tremendo en la facultad. Los estudiantes y el entorno cercano recibieron la revista como un acontecimiento oxigenante en la atmósfera de apabullamiento cultural, y como una trasgresión capaz de hacer caso omiso a la situación de un espacio académico intervenido. A un año y medio del golpe militar y en el seno mismo de la Universidad del Chile, este es realmente un hecho insólito.
Inmediatamente, las máximas autoridades universitarias manifiestan su indignación y castigan el atrevimiento asentando un duro golpe al DEH. Poco tiempo después, Huneeus deja el cargo.
El rector, declara que la publicación es un escándalo y un atentado al orden. A nombre de las ciencias, manifiesta públicamente que su misión es evitar que ocurran cosas de este tipo en la universidad. Acto seguido, el rector detiene la distribución de la revista, que alcanza a circular sólo entre estudiantes y académicos, y ordena que los ejemplares se guarden en una bodega bajo llaves. Decenas de revistas quedan apiladas en los mismos sobres que se confeccionaron para el intercambio con universidades extranjeras. (9)
Para rectoría, Manuscritos es la gota que rebalsa el vaso y la excusa perfecta para ejecutar una política académica que pretendía reforzar el control interno. Los rectores designados de esa época ejecutan en el espacio universitario órdenes de gobierno dirigidas a aplacar cualquier acción que pueda ser leída como subversión política-académica.
La partida de Huneeus no es el único golpe que sufre el DEH, sino que además, se le quita autonomía administrativa y pierde el derecho a conferir el grado de licenciatura. En 1976, el rector opina que la Universidad debe ser temática, por lo tanto, estaría mal ubicado el DEH en la Sede Occidente, en consecuencia, decreta enviar las carreras a las Facultades de Ciencias Humanas y de Filosofía y Humanidades (10). Afortunadamente, esta medida nunca se hace efectiva, porque la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas vuelve a amparar al Departamento (11). En adelante, la existencia del DEH se mantendrá “en el aire”, incluso se llega al punto de tener que disfrazar créditos humanistas como créditos deportivos (12).
Soporte
institucional:
El DEH debe su origen a la iniciativa del ingeniero Enrique De’Etigny, quien siendo Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, en 1963 encarga al filósofo Roberto Torreti la creación un centro de investigación y docencia, dirigido a la formación humanística de los estudiantes de ingeniería.
Respondiendo al proyecto universitario, Torreti reúne una planta docente integrada por figuras de peso entre las que se cuentan, Carla Cordua, José Echeverría, José Ricardo Morales y Patricio Marchant, también dirige la programación de cursos de filosofía, historia, lenguas y literatura, y forma la mejor biblioteca de filosofía que existe en el país.
Rápidamente, este espacio se posiciona como una alternativa de prestigio que amenaza la exclusividad de las facultades temáticas al interior de la universidad. La producción de publicaciones, el incremento de infraestructura y el crecimiento del cuerpo docente, garantizan las condiciones para la actividad académica en las áreas humanísticas en el seno de una facultad de ciencias.
El Centro pasa a ser Departamento en 1972, gana autonomía administrativa al depender directamente de la Sede Occidente y extiende la cobertura de formación a un mayor universo de estudiantes. En estas condiciones, Cristián Huneeus asume la dirección del Departamento hasta 1976 y se integran a la planta docente Jorge Guzmán, Ronald Kay, Enrique Lihn, Juan de Dios Vial, Felipe Alliende y Nicanor Parra, entre otros.
A pesar de los tiempos de polarización ideológica que afecta al país, el DEH configura un
ambiente donde prima la tolerancia académica, el respeto mutuo y las complicidades intelectuales.
El golpe militar sorprende al DEH en el momento de mayor expansión. Ese mismo año se dicta el decreto universitario que lo habilita para otorgar grados académicos de Licenciatura en Filosofía, Historia y Literatura(13) ; la planta se ve incrementada a 42 profesores y para el año siguiente ya hay 60 alumnos inscritos para las nuevas licenciaturas.
El DEH funciona en la hermosa casona de calle República 405 que, antes había ocupado la Embajada de España. En el subterráneo operaba una sencilla imprenta destinada a reproducir apuntes y exámenes, en 1976 llega la nueva máquina con que más tarde Kay y Dittborn imprimen los catálogos y publicaciones V.I.S.U.A.L. con la ayuda de Nelson Yánez. En el altillo, se había habilitado una sala de proyecciones donde se exhibían películas después de las horas de clases. En la casona se respiraba un particular clima de familiaridad y confianza entre alumnos, funcionarios y profesores. Realmente parecía que se estaba en "otro país". Años después, la casona es requisada por militares y ocupada como cuartel de la CNI. El DEH es desalojado y reducido a dependencias de la universidad que se ubican en calle Ejército.
La composición de quienes integran el Departamento se caracteriza por el relativo pluralismo político que se puede dar entre la izquierda moderada y la derecha. Por lo general, las relaciones personales se mantienen en un clima de respeto académico por sobre cualquier posición ideológica. A diferencia de otros espacios universitarios, sus integrantes no militan en las estructuras partidarias y se han mantenido al margen de la Unidad Popular. Todos estos factores contribuyen al resguardo y continuidad de la actividad intelectual después del golpe. Bajo estas circunstancias excepcionales para la época, se puede entender que al abrir Manuscritos aparezcan consignados en la portada, bajo el nombre, Consejo Editorial, un conjunto de figuras con pensamientos disímiles.
Tanto para los académicos como para los estudiantes, el DEH fue un oasis de libertad intelectual que marcaba la diferencia con el resto de los espacios institucionales intervenidos por la dictadura. Los docentes pudieron continuar el desarrollo de la actividad académica y los estudiantes arrojados por el cierre del Pedagógico, o que estaban disconformes con otras alternativas, encontraron un espacio calificado para proseguir su formación.
Epílogo:
El DEH va a subsistir bajo la protección de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas hasta la llegada de la democracia. Donde vuelve a recuperar la atribución de otorgar grados académicos que le habían quitado en 1976, y queda en condiciones de abrir un Doctorado en Filosofía y una Licenciatura en Estudios Latinoamericanos.
Sin embargo, en la década de los noventa, se presenta la siguiente situación paradójica: si bien durante la dictadura militar son las autoridades de la Facultad quienes resguardaron la existencia del DEH, incluso llegando a contrariar los decretos dictados por el rector designado, en democracia, quienes ocupan los mismos cargos son los responsables de su actual agonía.
Con la gestión del Decano Víctor Pérez se instaura definitivamente una política universitaria de orden economicista, que pone fin al modelo de formación integral fomentado por De’Etigny desde la década del sesenta. Desde esta perspectiva, la existencia del DEH en el seno de la Facultad pierde toda justificación y la muerte natural se vuelve un hecho inminente. Innumerables obstáculos tales como, restricciones presupuestarias, eliminación de plazas vacantes por jubilación, reducción de jornadas, desconocimiento de acuerdos y burocracias administrativas, dan cuenta cómo se aplican las políticas neoliberales en el espacio universitario.
En la actualidad, el DEH ha dejado de existir como tal, a fines del 2004 por un decreto de rectoría se suprime el Departamento y pasa a llamarse Area Humanista de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, quedando administrativamente con un Coordinador de área, tres funcionarios, dos administrativos y un auxiliar de servicio, una planta académica de 16 profesores part time, cuyo fin se reduce a impartir cursos humanistas a los alumnos de la Facultad.
En 1976 Cristian Huneeus renuncia a la Universidad de Chile, dejar el DEH, significó el fin de su trabajo universitario, posteriormente se va un semestre como Visiting Fellow en la Writing División de Columbia, Nueva York.
En 1977 se hace cargo del fundo familiar de Cabildo donde se dedica principalmente al cultivo paltas.
Paralelamente, sigue escribiendo en columnas literarias para periódicos y revistas de oposición. En 1980 participa con sus artículos en el diario la Razón: vocero de la provincia de Petorca. Ese mismo año publica El rincón de los niños en la Editorial Nascimento, una de las obras más experimentales que según las críticas literarias, Adriana Valdés y Carmen Foxley, fascina por su propuesta teórica.
En 1983 publica “El verano del ganadero, auspiciada por Ediciones del Camaleón.
Muere de cáncer en 1985.
Ronald Kay continúa en el DEH, como académico del área de Literatura, en forma intermitente hasta el año 1985.
Su producción editorial después de Manuscritos siguió con una traducción de, El origen de la obra de arte de Martín Heidegger en 1976 ; Editor del catálogo Imbunches de la exposición del mismo nombre de Catalina Parra, realizado en los talleres de imprenta del DEH, en 1977, en el mismo año edita el cátalogo “El huevo” de Vostell ; Variaciones Ornamentales en 1979 ; Del espacio de acá, libro editado por Editores asociados, en 1980.
Después de esta última publicación se va a alemania, donde reside actualmente hasta el día de hoy, haciendo visitas esporádicas a Chile, siendo la última durante Mayo del 2005 donde viene al lanzamiento 3 publicaciones, una nueva edición Del Espacio de acá, realizada por Metales pesados ; Central Park de Walter Benjamín, una traducción de Kay editado por Calabaza del Diablo y Homenaje al Sexto de Propercio de Ezra Pound, un texto que tradujo en los 70, que aprovecho esta oportunidad para publicarlo.(14)
Notas Bibliográficas
-
Mellado, Justo Pastor. Revista Manuscritos y la coyuntura catalogal de 1975. (en línea).Página web de Justo Pastor Mellado. Gabinete de trabajo. Disponible en Internet : http://www.justopastormellado.cl
- Mellado, Justo Pastor. El diagrama de constructividad editorial en Ronald Kay. En catálogo Gabinete de lectura : Artes visuales chilenas contemporáneas 1971/2005. Santiago, Museo Nacional de Bellas Artes, 2005. p.85
- Contardo, Oscar. El palacio en la población callampa : Departamento de Estudios Humanísticos. Historia y mito. En Artes y Letras. El Mercurio. Domingo 4 de Abril, 2004.
- El refugio de Parra durante la dictadura. El mítico Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile. En The Clinic. “Especial de Parra” Jueves 21 de Octubre de 2004. Año 6 Número Especial.
- La inclusión de Zurita en la revista, fue una decisión de Kay, “Zurita era alumno del Departamento de Estudios Humanísticos, era un personaje tremendamente atractivo, brillante, loco que estaba haciendo esta poesía increíble y estos objetos en placas de yeso, era un alma gemela, como Juan Luis Martínez….” Entrevista a Catalina Parra. Buenos Aires Diciembre del 2004.
- El consejo editorial estaba compuesto por: Felipe Alliende, Antonio Arbea, Joaquín Barceló, Cedomil Goig, Mario Góngora, Gorge Guzmán. Alvaro Jara, Enrique Lihn, José Ricardo Morales, Nicanor Parra y Juan de Dios Vial.
- Información extraída de las entrevistas a Catalina Parra en Diciembre del 2004 en Buenos Aires Argentina, y a Ronald Kay en Mayo del 2005 en Santiago de Chile.
- Información extraída de las entrevistas a Catalina Parra en Diciembre del 2004 en Buenos Aires Argentina, y a Ronald Kay en Mayo del 2005 en Santiago de Chile.
- Entrevista a don Felipe Alliende en Marzo del 2005.
- Decreto Universitario No 00985 determina lo siguiente “Adscribase a la Carrera de Licenciatura en Letras a la Facultad de Ciencias Humanas y las de Filosofía y Literatura a la Facultad de Filosofía y Letras.
- Mediante Decreto Universitario No 659 del 1 de Marzo de 1976, el Departamento pasa a depender de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas.
- Barcaza, Santiago. Humanismo y Ciencias ¿Dos Antípodas?, trabajo realizado por el autor, en base a entrevistas a los académicos del Departamento, siendo este un alumno, de Ingeniería Civil en Materiales y de Estudios Griegos en la Universidad de Chile.
- Mediante el Decreto Universitario No 17.548, del 31 de Diciembre, de 1973, se autoriza la creación de licenciaturas.
- Información recabada de documentación oficial del DEH, como también del personal administrativo y académicos del departamento.