Portada
Introducción
Manuscritos
V.I.S.U.A.L. dos textos de Nelly Richard y Ronald Kay sobre 9 dibujos de Dittborn
Final de pista
Del espacio de acá y Cuerpo correccional
Inter/medios
Fallo fotográfico
Una mirada sobre el arte en Chile
Cuadro sincrónico de publicaciones, exposiciones y seminarios
Bibliografía
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FINAL DE PISTA

El catálogo:

En diciembre de 1977, Dittborn presenta en Galería Época una muestra de 11 pinturas y 13 graficaciones producidas a partir de diversas fotografías de cuerpos humanos sometidos a esfuerzos físicos extremos, a la pose estereotipada que dicta la cámara y a la intromisión de la mirada sensacionalista. Con la exposición también se pone en circulación el catálogo del mismo nombre, diseñado por Eugenio Dittborn, impreso en el DEH y editado por V.I.S.U.A.L. gracias al financiamiento de la galería.

Como todos los catálogos que edita a partir de 1976, Final de Pista se debe considerar una obra gráfico-textual que elabora los fundamentos y procedimientos de su trabajo plástico en un registro paralelo. Dittborn concibe el catálogo como un espacio de producción, es decir, un territorio en el que la obra se desenvuelve en formato editorial elaborando todas las fuentes visuales, teóricas, textuales y procesuales.

La edición preserva la línea material que caracteriza las publicaciones V.I.S.U.A.L; es decir, tapas de cartón madera, papel couche delgado y anillado en el lomo. Corresponde al cuarto objeto editorial que el grupo ha publicado bajo las condiciones dadas por el acceso a la imprenta del DEH y el aporte de la galería, y el último catálogo de la serie de exposiciones que distinguen a Galería Época como espacio de avanzada en el breve período entre septiembre de 1977 a enero de 1978.

Final de Pista es una edición de artista que sostiene a lo largo de las páginas el segundo texto de su obra escrito para ser publicado. De la misma manera que en el catálogo Delachilenapinturahistoria (1976), Dittborn enuncia el programa de trabajo bajo la forma de una escritura que se nutre de los campos de la teoría y la poesía, sin llegar a enmarcarse en ninguno de los dos. La publicación consolida la práctica de producción escritural como parte del ejercicio artístico y como un rasgo persistente en la obra de Dittborn.

Es preciso destacar, que en el caso de Dittborn, los textos de artista siempre comparecen en las ediciones tensionados por elementos gráficos, citas literarias, fuentes fotográficas o reproducciones fragmentarias de las obras. Tanto los contenidos como la materialidad tipográfica del texto son sometidas por la pasión del editor al diseño y paginación que viene a configurar las condiciones de lectura.

 

La exposición:

El título Final de pista apunta a dos estratos de significación que operan metafóricamente al interior de la obra. El primero, nos remite a la meta de la pista de cenizas, la culminación de los esfuerzos atléticos, el punto final del padecimiento deportivo, el límite donde se da pie a la deriva del cuerpo en su propia inercia y el significante territorial que señala los objetivos del corredor.

La segunda, nos lleva al final de una pista que se ha seguido, al término de una búsqueda, al lugar donde se encuentra lo faltante, al sitio donde el sabueso haya el cadáver, al terreno donde se oculta el cuerpo desaparecido del delito no prescrito, el punto donde cesa la zozobra y comienza el duelo, el instante en que acaba la duda para dar lugar al desconsuelo.

Ambas acepciones están amarradas por cuerpos y rostros deportivos, cuyos gestos de padecimiento extremo, atrapados por la cámara fotográfica, congelan las expresiones del dolor humano. Dan cuenta del registro de la corporalidad en estados extremos, es decir, en la pasión por tormento y por éxtasis. Sin embargo, en Final de pista, estos cuerpos y rostros congelados por la fotografía se infiltran para hablar pública y sustitutivamente de aquellos otros que faltan.

Las fuentes fotográficas de las pinturas y graficaciones corresponden a imágenes donde está fijado lo que el ojo no alcanza a percibir pero que la máquina atrapa. Imágenes del cuerpo humano en estado de padecimiento público en canchas, rings, piscinas y pistas de ceniza; de cuerpos arrancados de su anonimato para el morbo mediático del reportaje sensacionalista; de rostros de delincuentes reproducidos para el escrutinio policial; cuerpos posando para la cámara de cajón que sin justificación alguna guarda el fotógrafo. En definitiva, fotografías enterradas en la mortaja de viejas revistas en desuso encontradas donde el cachureo se sigue transando.

Dittborn trabaja con un archivo de cuerpos hallados en las revistas Vea, Estadio, El Detective. Actos fallidos de la vida pública que deslizan la imagen de aquellos condenados irremediablemente al olvido. Al final de la pista están los cuerpos desenterrados del anonimato para comparecer gráficamente en el lugar de la pintura.

La muestra culmina el 5 de enero de 1978 con una conferencia del poeta y crítico Enrique Lihn, seguida de un foro con la intervención de Dittborn. Los efectos teóricos de esta exposición también son recogidos en el texto de Adriana Valdés que publica en revista Mensaje en mayo de ese año y (1) en el texto Cuadros de honor que Ronald Kay edita por primera vez en el catálogo N.N.: aUTOPsIA y más tarde en el libro Del espacio de acá, 1980. (2)

Dos décadas después, Justo Mellado escribe "Entre mayo de 1976 y diciembre de 1977 tiene lugar una de las más profundas aceleraciones formales que puede haber experimentado un artista en la escena chilena." (3)

V.I.S.U.A.L.

El grupo formado por Dittborn, Kay y Parra prácticamente intervienen la programación de Galería Época los últimos meses de 1977 para generar una cadena de eventos expositivos y editoriales. Con el apoyo y consentimiento de Lily Lanz, se convierte en la plataforma pública de propósitos de avanzada que rompen totalmente con la política de una galería convencional. La amistad de Dittborn con Lily Lanz y la cercanía en los inicios de la galería resulta determinante para que acceda a realizar las tres exposiciones de V.I.S.U.A.L. Después el grupo se distancia en forma definitiva y la galería afirma su aparato comercial fomentado trabajos dirigidos según los criterios del mercado chileno de arte.

El sello V.I.S.U.A.L. se origina con la publicación que Dittborn y Kay preparan luego de la exposición Delachilenapinturahistoria y que lleva este sello como título. El nombre pasó a identificar al grupo de trabajo y a convertirse en sello editorial. La palabra visual adquiere el carácter distintivo de sigla al ser intervenida con la puntuación, sin embargo no es una sigla, sino que una palabra que de esta manera adquiere un peso suplementario.

A pesar de los efectos de V.I.S.U.A.L. en la escena del arte, no responde a un proyecto programático, ni tampoco a una línea editorial preestablecida. Los acontecimientos de 1977 son fruto de la efervescencia en plena lucidez, de la urgencia del hacer con lo que se tenía a mano y de lo imprevisto amarrado por lo anticipado.

Con respecto a las publicaciones, tampoco existe editorial en sentido estricto. Las ediciones están hechas a pulso en la casa del matrimonio Kay-Parra, en el taller. No hay institucionalidad alguna, ni compartimentación del trabajo, ni garantías de financiamiento. Las iniciativas prosperan sobre la marcha. Eventualmente Lily Lanz se compromete con el grupo para costear las ediciones y el DEH pone a disposición la imprenta. Con estos recursos precarios se logran resultados sorprendentes. A punta de forzar la imprenta, crear colores a partir de mezclas y pasar largas jornadas escribiendo, diseñando, paginando y discutiendo cada detalle de las ediciones.

Los tres comparten la misma sensibilidad hacia las políticas culturales que se estaban perfilando en el seno de la oposición. Toman distancia ante el discurso de resistencia de la izquierda partidaria que opera en el interior y por lo tanto, con respecto al frente cultural en el exilio. Sus propuestas son directamente atacadas por sectores que pretenden supeditar mecánicamente la producción artística a los fines de un tipo de resistencia que en cierta medida le sigue el juego a la dictadura, contribuyendo a la imagen de que toda actividad está aplastada. Cuando V.I.S.U.A.L invita a uno de los más importantes artistas alemanes de la década de los sesenta, con el apoyo de la embajada y Göethe Institut, Kay es increpado hostilmente por el atrevimiento de contravenir la imagen exterior trayendo a un artista internacional (4). El modo de resistencia sostenido por ellos y por otros agentes culturales de la escena artística se juega en la capacidad de procurarse las propias condiciones de validación a pesar de la precariedad institucional, de levantar producciones que subvierten el orden establecido que radica en el lenguaje y de la entereza para no dejarse avasallar por la actitud victimal que paraliza a la cultura de izquierda.

Exposiciones y catálogos de V.I.S.U.A.L.

Las tres exposiciones causaron un efecto inesperado en el circuito del arte al punto que los propios ejecutores se vieron sorprendidos y la galería adquirió el estigma de espacio de avanzada.

La muestra de Vostell consistió en una selección de películas y la proyección de diapositiva documentando una serie las acciones realizadas en Europa, es decir, trabajos y lenguajes nunca vistos en el campo chileno del arte. Vostell era uno de los artistas más importantes de las corrientes neo-vanguardistas en Alemania, y además de Beuys, uno de los precursores de aquellas prácticas artísticas que se apropian de lo real, como marco de operaciones y material de obra. Los trabajos presentados constituyen una subversión radical al sistema de la pintura enseñado en las escuelas de arte en Chile y un nuevo referente internacional que hecha por tierra la noción esteticista del arte como actividad desvinculada de lo social.

En septiembre se abre la exposición El huevo de Vostell, tras dos meses de gestión entre Galería Época, la Embajada de Alemania y el Göethe Institut, así como también, de la preparación del primer catálogo de VISUAL. Los efectos resultaron incalculables, la muestra produjo un tremendo revuelo en el circuito del arte. Fue muy visitada y comentada por los estudiantes de arte de las universidades Católica y Chile.

El catálogo está confeccionado a partir de material gráfico extraído de una serie de publicaciones que conservan Kay y Parra y de los textos que Kay traduce de la presentación de Vostell en la Documenta 6 de Kassel, escrita por Allan Kaprow, bajo el título Environments, happenings, assemblage.

Ronald Kay y Catalina Parra cultivan una estrecha amistad con Vostell que se remonta al período de estadía en Alemania entre 1965 y 1971. Se conocen a través de la galería de la ciudad de Constanz, donde expone Catalina en dos oportunidades. Ambos mantienen vínculos con los circuitos del arte alemán y la producción crítica que marca pautas de la cultura europea. En Chile se convierten en efectivos agentes de transferencia artística a través de la revista Manuscritos, las ediciones de VISUAL y la obra plástica de Catalina. Su encuentro con la obra de Dittborn en 1976, activa la fuente de referencias teóricas y artísticas que asisten a la recepción de los dibujos presentados en Galería Época.

La segunda exposición corresponde a Imbunches de Catalina Parra y consiste en la ocupación de las paredes y el piso de la galería por el montaje de trabajos gráficos y objetuales, elaborados de acuerdo a procedimientos de costura, sutura, envoltura, y parchado. Entre los materiales utilizados se cuentan: un corral de guagua, pieles de cordero, 10 kilos de masa cruda, altos de periódicos de El Mercurio entre planchas de acrílico, el mapa de Chile y la reproducción de fotografías de prensa. El título remite al nombre del personaje mítico, destinado a custodiar los sitios de aquelarre, creado por los brujos de Chiloé, a partir de una guagua cristiana sometida a procesos de lavado, coste, rotura de huesos y costuras aplicados a los orificios del cuerpo.

Las directas alusiones al Mercurio con respecto a al estado de un cuerpo social imbunchado, material y metafóricamente, hacen pensar a los cercanos que el cierre de la exposición era inminente. Sin embargo, no sucede tal cosa y se comprueba que los aparatos de censura del estado no estaban capacitados para leer los alcances de la obra que, a todas luces, estaba haciendo caso omiso del estado de vigilancia.

El catálogo Imbunches contiene el primer texto de Dittborn escrito para un artista y el ensayo del crítico norteamericano Ronald Christ, traducido por Adriana Valdés. Catalina visualiza el texto de Dittborn utilizando imágenes de prensa y fotografías intervenidas gráficamente.

VISUAL-Cromo:

En forma paralela a las acciones de V.I.S.U.A.L. en Galería Época, el grupo de Nelly Richard, Carlos Leppe y Carlos Altamirano se encuentran a cargo de la programación de Galería Cromo. El espacio se ubica en el segundo piso de una tienda de muebles cromados ubicada en plano paseo Ahumada. Ellos también editan una serie de catálogos que se distinguen por su formato de cuadernillo, tapas de cartón y compaginación sostenida por ojetillos, y que se constituyen en el soporte para las escrituras de Nelly Richard, Enrique Lihn, Adriana Valdés y Cristián Huneeus.

Sin lugar a dudas, el acontecer relevante de la escena plástica en 1977 pasa por la actividad que se desarrolla en torno a estos dos espacios galerísticos. Ambos grupos ocupan plataformas públicas con propuestas de avanzada y consolidan la práctica de documentar en el catálogo los efectos teóricos de las obras. En este sentido, se puede hablar de una complicidad entre Época y Cromo, aunque las relaciones de estos grupos, por lo general, son interrumpidas por pequeñas disputas y competencias entre sus integrantes o personas afines.

Fotografía y coyuntura artística:

Sin entrar en mayores detalles, es pertinente mencionar el uso extensivo de la fotografía como soporte de trabajo en la obras de Leppe, Altamirano y Smythe que exponen en galería Cromo. No se trata de la comparecencia fotográfica en el cuadro, sino de una serie de mediaciones tecnológicas de reproducción de la imagen que se sirven de la fotocopia, las técnicas del grabado o simplemente de las posibilidades que otorga la misma fotografía.

Leppe presenta un conjunto de collage fotográficos hechos de traspasos en fotocopia, titulado Serie de la policía N°, Altamirano realiza una serie de obras a partir de fotografías urbanas tomadas por él y reproducidas con técnicas del grabado sobre planchas de aluminio.(5) Smythe exhibe una serie fotográfica del paisaje urbano santiaguino, a modo de cuadros encontrados por la mirada y documentados mecánicamente.(6)

Dittborn exhuma restos fotográficos de cuerpos sometidos mediáticamente al acontecer normado, que está estampado en revistas populares, cuadros de honor y fotografías de cajón. Justo Mellado atribuye a este y otros los gestos excavatorios en las obras y acciones del período, a "la perentoria urgencia de poner el cuerpo delante, hacerlo visible, en proporción directa a una situación en que, otros cuerpos eran sustraídos de la circulación pública y sumergidos". (7) No se debe olvidar que Kay también hace el gesto de exhumar los restos gráficos del periódico mural El Quebrantahuesos para publicarlo ….. años después en revista Manuscritos.

Breve epílogo:

VISUAL funciona como grupo hasta la separación de Kay y Parra en 1978 y como marca editorial hasta 1980 con la publicación Del espacio de acá. Los vínculos con galería Época terminan con la exposición Final de Pista. Catalina Parra parte a Nueva York con una beca Guggenheim en 1979, Ronald Kay se erradica definitivamente en Alemania junto a la bailarina Pina Bauch. Dittborn continúa trabajando en Chile.

Notas Bibliográficas

  1. Eugenio Dittborn: final de pista, Mensaje N° 268, mayo de 1978. También publicado en Composición de lugar. Escritos sobre cultura de Adriana Valdés, Editorial Universitaria, Santiago, 1996, Pág 24-27

  2. véase capítulo Del espacio de acá y Cuerpo correccional en esta publicación

  3. Mellado, Justo Pastor. Eugenio Dittborn : la coyuntura de 1976-1977 , Julio 2003, p. 9. En Gabinete de Trabajo. (en línea).Página web de Justo Pastor Mellado. Gabinete de trabajo. Disponible en Internet : http://www.justopastormellado.cl

  4. "…cuando se supo que iba a traer a Vostell, la izquierda que se sentía con voz autorizada, me dice, tu no puedes traer a Vostell, porque se va a decir que en Chile hay libertad de opinión ,…ese era el clima ideológico, la desesperación, que para mi el gran error político ha sido la victimización,.." Entrevista a Ronald Kay en junio del 2005.

  5. Altamirano, Carlos. Santiago de Chile. Catálogo Galería Cromo, santiago, Octubre de 1977.

  6. Smythe. Fotografía : sn. Diego esq. Tarapacá vista : norte-sur 23 de agosto de 1977. Catálogo Galería Cromo, Santiago, 1977.

  7. Mellado, Justo Pastor. Eugenio Dittborn : la coyuntura de 1976-1977 , Julio 2003, p.6. En Gabinete de Trabajo. (en línea).Página web de Justo Pastor Mellado. Gabinete de trabajo. Disponible en Internet : http://www.justopastormellado.cl
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